Tres meses desde la última entrada.... ains....
Una semana de vacaciones no es necesariamente sinónimo de descanso y reposo.
En un viaje casi improvisado sobre la marcha apuntamos hacia la zona norte de Burgos para visitar la zona de Frías y Tobera. Dos lugares en los que el tiempo parece haberse detenido para mostrar el encanto de las construcciones históricas dentro de un paraje natural increíble.
En este caso, sólo hice un boceto del entorno de las ermitas y puente de origen romano ubicado en Tobera. Las dos ermitas de diferentes épocas comparten armoniosamente espacio con el pequeño puente que salva el paso del río, cuyo cauce conduce a un paseo de cascadas de gran belleza.
El resto de la semana siguió con intensidad en diferentes lugares y ambientes, pero como no hay dibujo, no lo cuento ;)
No obstante, como es habitual, siempre me acompaña Esther, compañera del continuo viaje que es la vida.
17/7/17
16/4/17
Cascada de Mazobres
Días festivos por celebraciones religiosas es sinónimo de escapada rural a la montaña palentina.
Para esta ocasión elegimos una ruta sencilla y vistosa, tanto por su llegada a través de la llamada "ruta de los pantanos" como por la propia cascada en sí, situada a los pies de una de caras del Espigüete.
Ida y vuelta sin muchas complicaciones, pero saqué un ratillo para hacer un boceto.
Día agradable con buena temperatura, en un entorno precioso y acompañado de buena gente.
Para esta ocasión elegimos una ruta sencilla y vistosa, tanto por su llegada a través de la llamada "ruta de los pantanos" como por la propia cascada en sí, situada a los pies de una de caras del Espigüete.
Ida y vuelta sin muchas complicaciones, pero saqué un ratillo para hacer un boceto.
Día agradable con buena temperatura, en un entorno precioso y acompañado de buena gente.
4/2/17
Viaje a Oporto.
Esta semana nos fuimos de viaje a la zona norte de Portugal, con Oporto como destino principal. Decidimos hacerlo en coche para poder parar en otros puntos interesantes a mitad de camino de cara a aprovechar más la estancia.
La primera parada fue en Braga, donde nos acercamos al Estadio Municipal de fútbol, una obra reciente de Eduardo Souto de Moura. A pesar de no poder entrar al recinto, existe una colina por la parte trasera que ofrece unas vistas insuperables del estadio en su enclave rocoso y del resto de la urbe.
Después pusimos dirección a Oporto donde pasamos tres noches.
En esta ciudad de piedras (en los zócalos de los edificios y en los adoquines de los pavimentos) y azulejos, visitamos la zona del centro histórico, que se encuentra en un estado bastante deteriorado. No sé si por la acción de la lluvia o simplemente por la falta de conservación y poco interés por restaurar los edificios antiguos. También fuimos a la zona de las bodegas en Vila Nova de Gaia, pasando por el puente de Luis I, e hicimos vista guiada en una de ellas, con la correspondiente cata de vinos.
Con el metro nos desplazamos hacia Matosinhos y Leça de Palmeira para dar un paseo por las playas y ver las piscinas des Marés y el Restaurante Boa Nova, de Álvaro Siza. También aprovechamos para comer un buen bacalao en la zona portuaria.
Por otro lado, estuvimos en la Fundación Serralves visitando el museo y los jardines.
Más próximo al centro también encontramos la Casa da Música, edificio de Rem Koolhaas, donde recorrimos su interior laberíntico (pero no pudimos entrar en la sala principal, mala suerte).
También nos acercamos a la facultad de Arquitectura, siguiendo con la obra de Siza.
De vuelta a España, hicimos una parada en Marco de Canaveses para contemplar la iglesia de Santa María, otra obra de Siza caracterizada por el minimalismo y la abstracción formal.
Nos quedaron algunas cosas pendientes, pero así tenemos escusa para volver, no?
17/12/16
La Montaña Palentina. Piedrasluengas
El fin de semana pasado anduvimos en Piedrasluengas, la población más septentrional de la Montaña Palentina. Buscando la nieve nos topamos con un ambiente primaveral de sol agradable que invitaba a caminar por las rutas del lugar.
Si bien la formación rocosa más reconocible y cercana al pueblo es peña Labra, la ruta que hicimos fue en esa dirección, buscando la peña Abismo, y aunque no llegáramos, nos quedamos cerca.
Desde allí, este apunte panorámico de la Montaña Palentina como un mar pétreo que invita a respirar y a respetar el silencio sereno sólo interrumpido por la brisa del aire.
Gracias a la gente de Piedrasluengas por acogernos tan hospitalariamente y a la familia que nos acompaña.
Además, estreno libreta Moleskine en formato panorámico y papel de acuarela que me regaló Esther.
Si bien la formación rocosa más reconocible y cercana al pueblo es peña Labra, la ruta que hicimos fue en esa dirección, buscando la peña Abismo, y aunque no llegáramos, nos quedamos cerca.
Desde allí, este apunte panorámico de la Montaña Palentina como un mar pétreo que invita a respirar y a respetar el silencio sereno sólo interrumpido por la brisa del aire.
Gracias a la gente de Piedrasluengas por acogernos tan hospitalariamente y a la familia que nos acompaña.
Además, estreno libreta Moleskine en formato panorámico y papel de acuarela que me regaló Esther.
1/11/16
Ermita rupestre de Arroyuelos
Gracias al puente festivo del pasado fin de semana hicimos una ruta de un día por la zona de Valderredible, un valle cántabro que se entremezcla con las provincias de Palencia y Burgos.
El entorno presenta una belleza natural inmejorable y más aún en esta época del año en la que los tintes otoñales de los árboles crean una paleta multicolor genuina.
Además, esta zona se caracteriza por la existencia de un gran número de ermitas rupestres e iglesias románicas.
En esta ocasión, centré el apunte en la ermita de Arroyuelos (dedicada a los santos Ascilso y Victoria) que se sitúa en la parte superior del pueblo. A pesar de no encontrarnos a nadie (una sorpresa, grata, en cierto modo) su interior es accesible y se puede colaborar con un donativo voluntario en una hucha situada en la puerta.
Respecto a la formación rocosa exterior, cabe destacar la fuerte presencia que tiene sobre el visitante, la cual avanza en la parte superior del volumen para recoger la entrada de un modo orgánico. Los huecos practicados diferencian perfectamente lo original de la intervención (una lección de sensibilidad, aunque no creo que consciente) y el resultado puede recordar incluso a una estructura ósea.
Una vez dentro, el espacio es envolvente y de dimensiones reducidas. Sin embargo, se distinguen perfectamente las características topológicas de una iglesia cristiana: empezando por la orientación, una nave central rematada con un ábside, una nave lateral separada por un pórtico (de un solo pilar, central), arcos de herradura propios de la arquitectura mozárabe y bóvedas sensiblemente semicirculares.
También hay huellas en la piedra que evidencian la existencia de unos mechinales que formarían una segunda planta (de altura reducida), así como unas escaleras que permiten el ascenso a una especie de triforio situado en la parte superior del acceso.
Tengo que admitir que me ha impactado entender que lo importante fue mantener la estructura compositiva del espacio religioso, más allá del debate tectónico-estereotómico derivado de su proceso constructivo y de la necesidad (o no) de la forma, incluso existencia, de ciertos elementos estructurales.
El entorno presenta una belleza natural inmejorable y más aún en esta época del año en la que los tintes otoñales de los árboles crean una paleta multicolor genuina.
Además, esta zona se caracteriza por la existencia de un gran número de ermitas rupestres e iglesias románicas.
En esta ocasión, centré el apunte en la ermita de Arroyuelos (dedicada a los santos Ascilso y Victoria) que se sitúa en la parte superior del pueblo. A pesar de no encontrarnos a nadie (una sorpresa, grata, en cierto modo) su interior es accesible y se puede colaborar con un donativo voluntario en una hucha situada en la puerta.
Respecto a la formación rocosa exterior, cabe destacar la fuerte presencia que tiene sobre el visitante, la cual avanza en la parte superior del volumen para recoger la entrada de un modo orgánico. Los huecos practicados diferencian perfectamente lo original de la intervención (una lección de sensibilidad, aunque no creo que consciente) y el resultado puede recordar incluso a una estructura ósea.
Una vez dentro, el espacio es envolvente y de dimensiones reducidas. Sin embargo, se distinguen perfectamente las características topológicas de una iglesia cristiana: empezando por la orientación, una nave central rematada con un ábside, una nave lateral separada por un pórtico (de un solo pilar, central), arcos de herradura propios de la arquitectura mozárabe y bóvedas sensiblemente semicirculares.
También hay huellas en la piedra que evidencian la existencia de unos mechinales que formarían una segunda planta (de altura reducida), así como unas escaleras que permiten el ascenso a una especie de triforio situado en la parte superior del acceso.
Tengo que admitir que me ha impactado entender que lo importante fue mantener la estructura compositiva del espacio religioso, más allá del debate tectónico-estereotómico derivado de su proceso constructivo y de la necesidad (o no) de la forma, incluso existencia, de ciertos elementos estructurales.
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